El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) ha implementado un sistema de trabajo para aproximadamente 30.000 internos en las cárceles de Perú, con el objetivo de facilitar su reinserción social y mejorar la seguridad ciudadana. al respecto, se han establecido alianzas con el sector privado que han permitido la certificación de internos en diversas áreas, como la carpintería metálica en el penal de Lurigancho.
Leoncio, un exinterno de 57 años, es un claro ejemplo de este programa. Después de cumplir 13 años en prisión, logró encontrar empleo gracias a las habilidades adquiridas durante su tiempo en el penal. “Pude empezar de cero”, afirma, resaltando cómo el trabajo lo ha ayudado a mantener su mente ocupada.
En el penal de Lurigancho, cerca de 2.000 internos participan en 25 actividades productivas, generando ingresos que superan los S/75.000. Estas iniciativas forman parte de la política Cárceles Productivas, que busca ofrecer capacitación técnica y oportunidades laborales a los internos. Recientemente, se certificaron a internos en el curso ‘Trabajos básicos de carpintería metálica’, gracias a la colaboración entre el INPE y SENCICO.
La directora de Tratamiento Penitenciario del INPE, Eufemia Rodríguez, destacó la importancia de estas acciones para el desarrollo personal y social de los internos, apuntando a nuevas capacitaciones en el futuro.