El 12 de abril, una barcaza petrolera con 10.500 barriles de crudo fue secuestrada en el río Corrientes, en Loreto. Un grupo armado de aproximadamente 25 personas interceptó un convoy fluvial que transportaba la embarcación, obligando a los tripulantes a desviar su ruta hacia el puerto de la comunidad de Providencia.
La empresa RICSA denunció que, además de la retención de la barcaza, siete de sus trabajadores fueron agredidos y se encuentran bajo amenaza de sus captores, quienes exigen un rescate de S/2 millones. Según Paúl Vigo, gerente de operaciones de RICSA, los empleados sufrieron agresiones físicas y verbales durante el ataque.
RICSA ha formalizado denuncias por secuestro y extorsión ante la Fiscalía Provincial Penal de Nauta. Identificó a varios responsables, incluidos líderes de la comunidad local. La empresa advirtió que la manipulación inadecuada de la barcaza puede provocar un desastre ambiental, además de afectar el abastecimiento energético en la región.
Desde el 17 de abril, se notificó a la Capitanía de Puerto de Iquitos y a la Policía Nacional para que intervengan en la situación. Las autoridades han iniciado investigaciones preliminares por un posible caso de criminalidad organizada.