El 98% de centros del Serums carecen de condiciones básicas: serumistas entre vocación y abandono estatal

El 98% de los centros de salud del Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud (Serums) enfrenta carencias estructurales críticas, según denuncias de profesionales de la salud. A días de la apertura de inscripciones para la evaluación 2026-I, los serumistas describen un panorama alarmante, donde deben elegir entre su vocación y su seguridad.

Mariana, una psicóloga de 26 años que trabaja en Puno, destaca las dificultades que enfrenta para llegar a su puesto de salud, donde no hay transporte público ni condiciones mínimas de seguridad. Por su parte, Alfonso, un médico oftalmólogo en la Amazonía, señala que la situación es aún más complicada, ya que debe cruzar ríos en pequeñas embarcaciones para llegar a su localidad.

El Serums, creado para cerrar brechas en la atención médica, se ha convertido en un requisito práctico para acceder a la residencia médica. La doctora Rocío Orihuela, presidenta del Comité Médico Joven del Colegio Médico del Perú, indica que los puntajes para las plazas se asignan según el nivel de riesgo y lejanía, lo que agrava la situación de los profesionales.

El entorno laboral es igualmente complicado. Según el Colegio Médico, el 90% de los serumistas presenta riesgo de ansiedad generalizada, y más del 50% muestra signos de burnout. “Es frustrante no poder brindar más apoyo”, lamenta Jennifer, una enfermera que trabaja en condiciones precarias. La falta de insumos y el hostigamiento son parte del día a día en un sistema que, como enfatizan los profesionales, no asegura las condiciones mínimas para ejercer.