El pasado 25 de abril, una patrulla del Ejército disparó más de 60 veces contra una camioneta 4×4 en el distrito de Colcabamba, Huancavelica, resultando en la muerte de cinco civiles. Entre las víctimas se encontraba el chofer colombiano Nilson Montenegro Valencia y varios jóvenes, supuestamente vinculados al narcotráfico, aunque sus familiares rechazan esta versión.
Un sobreviviente, Ricardo Acuña Quispe, declaró que horas antes del incidente habían transportado 15 kilos de pasta básica de cocaína, pero insistió en que no hubo un enfrentamiento ni disparos por parte de los ocupantes del vehículo. Según Acuña, el chofer continuó su camino al ver a los soldados, quienes, según la versión oficial, dispararon en “legítima defensa” tras ser atacados.
Los hechos ocurrieron en el sector Puente Mellizo, una zona considerada parte del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), conocido por la producción de cocaína. La Fiscalía de Tayacaja investiga a ocho militares por homicidio calificado. El abogado de las víctimas, Anthony Crespo, cuestionó la narrativa del ejército, afirmando que no se encontraron armas ni drogas en el vehículo.
Este trágico evento ha generado un debate sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades en la lucha contra el narcotráfico, y ha dejado una profunda huella en la comunidad local. Para más detalles sobre incidentes relacionados, puedes leer sobre el ataque armado en el Callao.