Irán ha denunciado un ataque perpetrado por Estados Unidos e Israel contra su instalación nuclear en Natanz, específicamente en el complejo de Shahid Ahmadi Roshan, donde se encuentran las centrifugadoras subterráneas para el enriquecimiento de uranio. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) calificó el ataque de «contrario a las leyes y compromisos internacionales» en un comunicado. A pesar de la agresión, las autoridades iraníes aseguraron que no se han registrado fugas de materiales radiactivos y que los residentes cercanos no están en peligro.
Este ataque se produce tras ofensivas masivas en febrero y bombardeos durante el conflicto de 2025. Mientras tanto, el ejército israelí negó tener conocimiento del incidente, mientras que la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) enfrenta dificultades para supervisar las instalaciones afectadas.
En respuesta a las tensiones, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que los ataques contra Irán se intensificarán. Esta postura contradice las declaraciones de Donald Trump, quien había indicado una posible reducción de las operaciones militares en la región.
Reino Unido, por su parte, ha autorizado a Estados Unidos a utilizar sus bases para llevar a cabo ataques contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado controversia política en Londres.