El ejército de Ucrania llevó a cabo un ataque el 21 de marzo contra una refinería de petróleo en la ciudad rusa de Saratov, considerada vital para el abastecimiento de su maquinaria bélica. Esta ofensiva se produjo en la madrugada y forma parte de una estrategia para debilitar la capacidad logística del Kremlin. Según el Estado Mayor General de Ucrania, la refinería, que en 2023 procesó 4,8 millones de toneladas de crudo, suministra combustibles y lubricantes al Ejército ruso.
Se reportó que el ataque dañó una unidad de procesamiento secundario y un tanque de almacenamiento. En el mismo incidente, dos personas resultaron heridas y fueron trasladadas a un hospital. Este ataque se enmarca en un contexto de intensificación de las hostilidades entre ambos países, donde el uso de drones ha aumentado drásticamente.
Durante esa jornada, Rusia afirmó haber derribado 283 drones en 15 regiones, lo que contrasta con los 28 interceptados la noche anterior. En Belgorod, cerca de la frontera, se reportaron dos muertes y varios heridos tras un ataque en Smorodino. En Ucrania, el gobierno informó que de los 154 drones lanzados por Rusia, 148 fueron interceptados, aunque los restos causaron daños significativos en varias zonas, incluyendo la ciudad de Cherniguiv, que quedó sin electricidad.