En su primer mensaje a la nación, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, declaró que el estrecho de Ormuz «debe permanecer cerrado». Esta afirmación, hecha en un comunicado transmitido por la televisión estatal, refleja las crecientes tensiones en la región.
Jameneí, quien asumió el liderazgo tras la reciente transición de poder, enfatizó la importancia estratégica de este estrecho, crucial para el tránsito de petróleo. Su declaración coincide con un ambiente de incertidumbre y conflictos en Medio Oriente.
Además, este mensaje se produce en un contexto donde Irán ha reivindicado bombardeos con misiles a instalaciones militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico, lo que ha elevado aún más las tensiones internacionales.
En respuesta a la situación, Estados Unidos ha admitido que aún no está preparado para escoltar buques en el estrecho de Ormuz, lo que complica aún más la situación en la zona. La comunidad internacional observa de cerca los acontecimientos, mientras las autoridades mundiales llaman a la calma.


