La reapertura del estrecho de Ormuz, crucial para el comercio global de petróleo, se encuentra en un estado de incertidumbre. Aunque Irán había prometido reactivar esta vía marítima, solo un pequeño número de barcos, menos de diez, logró cruzar el 8 de abril, mientras cientos de embarcaciones permanecen ancladas en el Golfo Pérsico, a la espera de condiciones más seguras.
Las tensiones se han intensificado debido a los ataques aéreos de Israel en Líbano, que Teherán califica como una violación del alto el fuego. El tráfico marítimo se ha visto gravemente afectado, con datos que indican un notable descenso en el número de embarcaciones que atraviesan el estrecho, pasando de un promedio de 140 diarios a solo seis en las últimas 24 horas, según informes de Kpler y Lloyd’s List Intelligence.
El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, declaró que el paso de barcos dependerá de que se respeten las normas internacionales y se detengan las agresiones en la región. Además, medios cercanos a Teherán han emitido alertas sobre la posible colocación de minas marinas en el área, lo que ha incrementado la preocupación entre las empresas de transporte, como informamos en esta nota sobre el alto el fuego entre EE. UU. e Irán.
La situación ha llevado a que el precio del crudo Brent alcance los 98 dólares, un 35% más que antes del inicio del conflicto. Líderes internacionales, como el ministro de Industria de Emiratos Árabes Unidos, han exigido la apertura incondicional del estrecho, resaltando su importancia para la estabilidad económica global.