La ministra de Sanidad de España, Mónica García, rechazó la intervención de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, en el caso de la joven Noelia Castillo, quien optó por la eutanasia. García afirmó que Trump «deje de alimentar la agenda ultrainternacional metiendo sus narices en cualquier sitio» y destacó problemas internos en EE. UU., como la falta de cobertura médica para miles de personas.
Noelia Castillo, de 25 años y con paraplejia, recibió la eutanasia tras una prolongada batalla judicial con su padre, quien se oponía a su decisión. La ministra subrayó que España cuenta con un sistema sanitario sólido y un marco legal que protege el derecho a morir dignamente, regulado por comités clínicos y avalado por tribunales.
El New York Post informó que el Departamento de Estado de EE. UU. ha solicitado información sobre cómo se gestionó el caso de Noelia y las decisiones que llevaron a su eutanasia. La preocupación de Washington se centra en las alegaciones de que Castillo fue víctima de agresiones sexuales mientras estaba bajo tutela estatal, sin que los responsables enfrenten la justicia. Esta situación ha suscitado un debate sobre la aplicación de la ley de muerte asistida en España.