El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, declaró el 31 de marzo que la situación en la guerra con Irán se encuentra en una etapa crítica. Afirmó que «los próximos días serán decisivos» y destacó que en las últimas 24 horas se registró el menor número de drones y misiles lanzados por Teherán. Hegseth añadió que Estados Unidos ha atacado más de 11.000 objetivos en el último mes.
En medio de estas tensiones, el presidente Donald Trump instó a otros países a actuar con valentía en el Estrecho de Ormuz, afirmando que «Irán ha sido, en esencia, diezmado». A través de su cuenta de Truth Social, pidió que tomen control de la situación y sugirió que compraran petróleo estadounidense, aludiendo a que «tendrán que aprender a luchar por sí mismos».
El portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró que el objetivo de la ofensiva no es reabrir Ormuz, sino neutralizar las capacidades militares de Irán. Hegseth también mencionó que las negociaciones para un acuerdo de paz siguen abiertas, pero advirtió que si Irán no acepta las condiciones de Washington, la respuesta militar será aún más intensa.
Además, un misil iraní impactó un buque petrolero en Dubái, lo que ha elevado la incertidumbre sobre la seguridad en la región y ha llevado a un aumento en el precio del petróleo, superando los 100 dólares por barril.