El viaje en tren más largo del mundo comienza en Lagos, al sur de Portugal, y finaliza en Singapur, recorriendo una impresionante distancia de 18.755 kilómetros. Este trayecto, que se extiende por 21 días, atraviesa 13 países y se presenta como una opción económica y ecológica para los aventureros. Según Mark Smith, experto en viajes ferroviarios, este recorrido se ha vuelto más accesible gracias a la integración de redes como el transiberiano y conexiones modernas en el sudeste asiático.
El costo aproximado de esta odisea es de 1.200 euros, equivalente a casi US$1.500, lo que resulta competitivo frente a los vuelos comerciales entre Lisboa y Singapur. Sin embargo, es importante considerar que este precio no incluye la alimentación, alojamientos en ciudades intermedias ni tasas de visado, elementos que los viajeros deben planificar por separado.
La travesía requiere una cuidadosa planificación debido a las diversas normativas migratorias y la necesidad de al menos siete visados. Además, los pasajeros deben tener un calendario de vacunación actualizado y adquirir seguros médicos. Con la correcta organización, esta aventura ferroviaria promete ser una experiencia única que conecta culturas y paisajes lejanos.