En Lima Metropolitana, más de 328.000 egresados universitarios se encuentran en una situación de subempleo por ingresos, según un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este dato refleja un incremento del 21,1% en el último año, evidenciando una precariedad laboral alarmante en el país.
La falta de empleo de calidad se atribuye a la débil dinámica económica de Perú, donde el crecimiento del PBI se mantiene alrededor del 3% anual. Este estancamiento ha propiciado que muchos profesionales, a pesar de contar con una educación superior, no logren cubrir ni el 50% del costo de la canasta básica familiar.
El economista laboral Fernando Cuadros señala que, si bien el acceso a la educación superior ha aumentado, la calidad de esta educación no ha mejorado en la misma medida. “Hay un divorcio permanente entre lo que se enseña y lo que se necesita en el mercado”, afirmó Cuadros, quien también destacó que más de la mitad de los profesionales laboran en áreas ajenas a su formación.
La creciente informalidad laboral y la migración de profesionales calificados son consecuencias directas de esta situación. La socióloga Alejandra Dinegro advierte que, sin una articulación adecuada entre el Estado, el sector privado y el sistema educativo, el país seguirá enfrentando el reto de contar con más profesionales pero con menos oportunidades reales.