Científicos de la Universidad de Jiangsu y de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shaanxi, en China, han logrado transformar cáscaras de granada en un material crucial para la fabricación de ánodos de baterías de sodio. Este avance puede revolucionar la movilidad eléctrica, ofreciendo una alternativa más económica y sostenible al litio, especialmente en bicicletas eléctricas y scooters.
La técnica consiste en la pirólisis, un proceso que calienta las cáscaras sin oxígeno para convertirlas en carbono duro. Este método no solo reduce costos de producción, sino que también mitiga la escasez de minerales críticos. El uso de desechos agrícolas se alinea con las tendencias de economía circular, permitiendo que materiales considerados basura se conviertan en recursos valiosos.
Las pruebas experimentales han demostrado que el nuevo material tiene una capacidad de almacenamiento energético competitiva. Además, su estructura porosa facilita el transporte iónico, mejorando la eficiencia de la transferencia eléctrica. Este enfoque no solo responde a las necesidades del mercado actual, sino que también promueve la sostenibilidad en la producción de tecnología avanzada.
La abundancia de cáscaras de granada, que representan la mitad del peso de la fruta, las convierte en una opción económica y ecológica para la fabricación de baterías de próxima generación. Como informamos anteriormente, otros estudios han explorado la conversión de residuos agroindustriales en soluciones energéticas innovadoras.