Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW Sydney) han desarrollado un método innovador que transforma cáscaras de maní en grafeno de una sola capa en apenas 10 minutos. Esta técnica, que no utiliza reactivos químicos, aprovecha la lignina presente en los desechos agrícolas y promete mejorar el rendimiento de baterías y otros dispositivos electrónicos.
El proceso se inicia con la trituración de las cáscaras, que luego se calientan a 500°C para eliminar impurezas. Posteriormente, un pulso eléctrico intenso eleva la temperatura a 3,000°C en milisegundos, reorganizando los átomos en láminas de grafeno. Según el especialista Kourosh Kalantar-zadeh, este enfoque demuestra cómo la biomasa agrícola puede convertirse en materiales tecnológicos de alto valor.
El grafeno es considerado un material clave del siglo XXI por sus excepcionales propiedades físicas y eléctricas. Este avance podría facilitar la producción a gran escala de grafeno, haciéndolo más accesible para diversas aplicaciones, no solo en baterías, sino también en celdas solares y dispositivos médicos. Como se menciona en investigaciones recientes, el grafeno obtenido de biomasa podría ser un componente esencial para la fabricación de tecnología sostenible.
La UNSW Sydney busca conectar la producción agrícola con la fabricación de materiales avanzados, contribuyendo así a una bioeconomía circular que transforma desechos en recursos valiosos.