Una formación rocosa en la Antártida, que evoca la apariencia de una pirámide, ha captado la atención mundial, generando especulaciones sobre civilizaciones perdidas o incluso intervención extraterrestre. Sin embargo, geólogos han aclarado el verdadero origen de esta estructura, situada en la cordillera de las montañas Ellsworth.
Según expertos de instituciones como el Nichols College y el Centro Alemán de Investigación en Geociencias, la silueta de esta formación se debe a procesos naturales y no a la intervención humana. El profesor Mauri Pelto explica que la oscilación térmica constante provoca la erosión de grandes trozos de roca, formando sus caras pronunciadas. “No hay pirámides hechas por el hombre en el continente blanco”, aseguran los especialistas.
La comunidad científica también descarta la existencia de civilizaciones avanzadas en la región, argumentando que estas configuraciones geométricas son comunes en la naturaleza. Eric Rignot señala que tales formaciones se encuentran en todo el mundo sin necesidad de actividad inteligente detrás de ellas. En este sentido, el análisis científico reafirma que el relieve antártico es resultado de la convergencia de glaciares y el desgaste del terreno, como se detalla en otras investigaciones recientes.