Un grupo de científicos en China ha logrado sintetizar un diamante hexagonal, una variante del mineral que podría revolucionar la industria. Este nuevo material, producido en laboratorio, alcanza una dureza de aproximadamente 114 gigapascales, superando ligeramente a los diamantes naturales, que rondan los 110 gigapascales.
El diamante hexagonal, también conocido como lonsdaleíta, se forma bajo condiciones extremas, como las generadas por el impacto de meteoritos. Su estructura atómica, diferente a la del diamante convencional, le otorga propiedades físicas superiores. Los investigadores lograron obtener una muestra pura al someter grafito ordenado a presiones de hasta 20 gigapascales y temperaturas cercanas a los 1.900 °C.
La prueba de dureza Vickers confirmó que este nuevo diamante es más resistente que muchos diamantes naturales. Las aplicaciones potenciales son amplias, desde herramientas de corte hasta dispositivos electrónicos avanzados. Además, su notable resistencia al desgaste podría aumentar la eficiencia en procesos industriales. Aunque actualmente el fragmento obtenido mide apenas un milímetro, este avance marca un hito en la ciencia de materiales y abre la puerta a futuras innovaciones tecnológicas.