Un estudio realizado por investigadores de Georgia Tech y el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha revelado que los mosquitos utilizan dos señales clave para localizar a los humanos: el color oscuro y la concentración de dióxido de carbono (CO₂). Este hallazgo podría ser crucial para mejorar el diseño de trampas y métodos de prevención de enfermedades transmitidas por estos insectos, como el dengue y el Zika.
Los científicos rastrearon el vuelo de cientos de mosquitos, observando que estos no eligen a sus víctimas al azar, sino que responden a estímulos visuales y químicos. En las pruebas, los mosquitos se mostraron atraídos por objetos oscuros y el CO₂, pero solo cuando ambos estaban presentes mostraron un cambio significativo en su comportamiento al intentar alimentarse.
David Hu, profesor de la Escuela de Ingeniería Mecánica, comparó el comportamiento de los mosquitos con el de un «bar abarrotado», donde los clientes no siguen a un líder, sino que son atraídos por las mismas señales. Este estudio, publicado en Science Advances, ofrece una nueva comprensión sobre cómo los mosquitos se agrupan y se orientan hacia sus fuentes de alimento, lo que podría ayudar a desarrollar estrategias de control más eficaces.