Un estudio reciente de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha arrojado luz sobre la transición de las casas redondas a las estructuras cuadradas en el Neolítico, una época clave en el desarrollo humano. Este análisis, que abarca edificaciones de entre 15.000 y 8.500 años, revela el ingenio y la variabilidad arquitectónica de la antigua cultura natufiense, que habitó el Levante mediterráneo.
Los arqueólogos han observado que la evolución hacia viviendas rectangulares no fue repentina. Inicialmente, las moradas de los natufios, construidas con caña y barro, eran predominantemente circulares. Sin embargo, con el tiempo, especialmente durante el periodo precerámico, comenzaron a aparecer estructuras con ángulos rectos, facilitadas por herramientas como escuadras triangulares.
Una de las principales razones para este cambio radica en la eficiencia del espacio. Las casas cuadradas permitían una mejor organización de las habitaciones, optimizando el área disponible. Además, su diseño ofrecía mayor estabilidad estructural ante factores externos, lo que resultó crucial para las comunidades cada vez más sedentarias, que necesitaban adaptarse a un estilo de vida más estable.
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